Descripción
El paseo de Gràcia es el gran bulevar de Barcelona, que atraviesa el Eixample desde la plaza de Cataluña hasta la calle Gran de Gràcia. Es la calle más cara de la ciudad y de España, flanqueada por tiendas de lujo, grandes hoteles y algunas de las arquitecturas más célebres del Modernismo.
El tramo más famoso es la Manzana de la Discordia (Illa de la Discòrdia), donde tres grandes arquitectos compitieron puerta con puerta: la Casa Amatller de Puig i Cadafalch, la Casa Lleó Morera de Domènech i Montaner y la Casa Batlló de Gaudí, con su tejado escamoso y sus balcones como huesos.
Más arriba se alza la Casa Milà de Gaudí, apodada La Pedrera, una ola de piedra con balcones de hierro retorcidos. El bulevar tiene muchos más edificios modernistas, como la Casa Fuster de Puig i Cadafalch y la Casa Pons i Pascual de Enric Sagnier, y el Palau Robert de 1903.
Hasta el mobiliario urbano forma parte del espectáculo. Los ornamentados bancos y farolas, con su mosaico de azulejos de colores, los diseñó en 1906 Pere Falqués i Urpí.
No siempre fue tan señorial. Antes de ponerse de moda, el paseo de Gràcia era un camino rural llamado Camí de Jesús. Corría entre huertos desde las murallas de la ciudad hasta Gràcia, entonces un municipio aparte.
En 1827 se convirtió en una avenida de 42 metros de ancho, y durante todo el siglo XIX los aristócratas venían a lucir sus caballos y carruajes. Cuando el Eixample creció a su alrededor, las familias más ricas de la ciudad quisieron tener allí su casa.
Así una sola calle reunió a las estrellas del Modernismo: Gaudí, Falqués, Puig i Cadafalch, Domènech i Montaner, Sagnier y Vilaseca construyeron todos aquí.
Durante la Guerra Civil española el gobierno vasco tuvo su sede en el número 60. Sigue siendo uno de los grandes paseos de Barcelona, tanto por los escaparates como por las fachadas.
El tramo más famoso es la Manzana de la Discordia (Illa de la Discòrdia), donde tres grandes arquitectos compitieron puerta con puerta: la Casa Amatller de Puig i Cadafalch, la Casa Lleó Morera de Domènech i Montaner y la Casa Batlló de Gaudí, con su tejado escamoso y sus balcones como huesos.
Más arriba se alza la Casa Milà de Gaudí, apodada La Pedrera, una ola de piedra con balcones de hierro retorcidos. El bulevar tiene muchos más edificios modernistas, como la Casa Fuster de Puig i Cadafalch y la Casa Pons i Pascual de Enric Sagnier, y el Palau Robert de 1903.
Hasta el mobiliario urbano forma parte del espectáculo. Los ornamentados bancos y farolas, con su mosaico de azulejos de colores, los diseñó en 1906 Pere Falqués i Urpí.
No siempre fue tan señorial. Antes de ponerse de moda, el paseo de Gràcia era un camino rural llamado Camí de Jesús. Corría entre huertos desde las murallas de la ciudad hasta Gràcia, entonces un municipio aparte.
En 1827 se convirtió en una avenida de 42 metros de ancho, y durante todo el siglo XIX los aristócratas venían a lucir sus caballos y carruajes. Cuando el Eixample creció a su alrededor, las familias más ricas de la ciudad quisieron tener allí su casa.
Así una sola calle reunió a las estrellas del Modernismo: Gaudí, Falqués, Puig i Cadafalch, Domènech i Montaner, Sagnier y Vilaseca construyeron todos aquí.
Durante la Guerra Civil española el gobierno vasco tuvo su sede en el número 60. Sigue siendo uno de los grandes paseos de Barcelona, tanto por los escaparates como por las fachadas.